martes, 29 de mayo de 2012

No es justo ¡No es justo!


1980: Amanita Phaloides tiene 13 años, y no termina de eclosionar. Parece que el momento no va llegar jamás.

-          - ¡No es justo! ¡No es justo!
-          - ¿el qué hija, EL QUÉ?
-          - Soy plana, TOTALMENTE plana, y mis amigas son TODAS totalmente NO PLANAS 
 -          - Eso cambiará, hija. Cambiará
-         -  NO, eso no va a cambiar JAMAS, porque no está pasando AHORA

1981: Amanita Phaloides ya tiene 14 años, algunas cosas sí están cambiando

-          - ¡No es justo! ¡No es justo!
-          - ¿el qué hija, EL QUÉ?
-          - Mis amigas tienen pelos en las piernas y se los quitan para ir a la playa. Y también en las cejas, y…
-          - ¿Y eso es bueno?
-          - Mmm, no estoy segura, pero ¡YO NO TENGO!
-          - ¿Los quieres en el bigote y el entrecejo también?
-          - ¡He dicho que NO ESTOY SEGURA!

1982: Amanita ya tiene 15 años. Las cosas siguen cambiando.

-          - ¡No es justo! ¡No es justo!
-          - ¿el qué, hija EL QUÉ!
-          - ¡¡Soy rubia, pálida, tengo los ojos azules y soy miope!!
-          - ¿y eso es malo?
-          - Eso, Mamá, ESO es UNA DESGRACIA. ¡Y tengo las piernas torcidas!
-          - Pero ¡si las tienes rectas como varas!
-          - NO, mira, aquí en la rodilla se ensanchan y allí en los tobillos, se estrechan y no se ponen morenas JAMAS.
-          - …
-          - Y tengo el pelo liso y fino, y EL MUNDO ENTERO lo lleva RIZADO y con VOLUMEN
-          - ¡Qué tonterías!
-          - ¡MAMAAAAAA! Mira a tu alrededor… 

  Madonna en los primeros 80's

 Boy George, de Culture Club


 Los Bee Gees


ELO

.. Y Europe, los de la canción del "nino-nino", con más horas de pelu que muchas de nosotras
-           


- ¡¡Mira hija, una cosa te digo: con la adolescencia que me estás dando, espero sinceramente que tengas hijos, porque pienso vengarme de tí a través de ellos!!

2012: Amanita es una atractivísima mujer de cuarenta y alguno, divorciada y madre de DOS ADOLESCENTES que cría en "alegre" soledad

 - Oye Mamá, estoy convencida de que desde el Cielo lo estás disfrutando mogollón, pero  ¿No crees que ya vale, eh? Te juro que estás vengada, ¡Qué digo! súper vengada... Y una cosa te digo, esto que me estás haciendo, no es justo ¡NO ES JUSTO!

jueves, 10 de mayo de 2012

Modo pasivo activado


-          - Buenos días Doctor, vengo a por el alta
-          - Qué pronto Amanita
-          -  Es que me aburro enormemente en casa
-         -  ¿Cómo te encuentras? ¿Bien, en condiciones?
-          - Bueno, teniendo en cuenta que lo que me han prohibido son los esfuerzos físicos intensos y el sexo, y que de esto en mi trabajo no hay… Sí, yo diría que estoy en condiciones. Y en mi casa me puede dar por mover los muebles
-          - A ver Amanita, lo de  los esfuerzos es por la herida interna, y lo del sexo en realidad se  refiere a …  (Mira por dónde sí que voy a tener una definición de sexo)   … y dado que existe un elevadísimo riesgo de infecciones se desaconseja la presencia de cualquier tipo de elemento extraño … Pero por lo demás puedes hacer vida normal, y podrás recuperar el nivel acostumbrado en tu actividad y en tus relaciones en un periodo de 10 días.
-          - Vale doctor, seré obediente.

Lo primero es aparcar los tacones de diez centímetros una temporada, porque a mi leal entender eso entra dentro del ejercicio físico intenso, y con riesgo de caída a distinto nivel.

Después toca definir “nivel acostumbrado en mis relaciones”. La parte obvia es que puedo quedar para comer, merendar o cenar (el desayuno no lo tengo todavía socializado…), y puedo seguir mi línea habitual de consumo de cañas y Gin Tonics ya mismo. Este fin de semana puedo retomar mis rutinas.

Ahora viene “lo otro”. Lo del nivel acostumbrado no requiere de mayores explicaciones, porque estamos trabajando precisamente para romper con mis feas costumbres. Estoy aún en la fase de actitud, disponibilidad y proactividad, pero esto es sólo el principio y no debo correr, que eso es ejercicio intenso. ¿Debo introducir algún cambio? Reconozcamos que se ha puesto la cosa un poco difícil. Porque es obvio que yo no debo dedicarme a seducir a nadie. Justo ahora que pensaba intensificar mis prácticas con la llegada del buen tiempo y aprovechar todo el potencial que mi horóscopo me promete… A pesar de mi favorable inclinación y buena disposición en el cumplimiento de los objetivos marcados por mis opresivas amistades, no debo de ser proactiva en el corto plazo. No es moralmente bueno incitar a la práctica de ejercicios moderados para los que tú estás impracticable. Y tampoco es bueno para la salud mental ni para la circulación sanguínea de determinadas áreas del cuerpo. El modelo zorra-cruel-eleva-temperaturas queda pues descartado.

 Este es el modelo Jessica. Y es cruel con Roger Rabbit

Otro punto sobre el que debo reflexionar detenidamente es qué hacer con la parte pasiva, es decir con dejarme seducir ¿Debo mantener apartados de mí a humanos, vegetales, animales y otros elementos del mobiliario? Bueno yo diría que tampoco hay que desdeñar las inversiones cuyo fruto pueda posponerse una semana ¿no? Hay que saber dosificarse y eso es poco tiempo.

O sea que sí. Sí a los buenos alimentos, sí a las cañas y los Gin-Tonic y sí a dejarme seducir. Lo tengo todo muchísimo más claro ahora. Y si no, volveré a ver a mi doctor, al que últimamente encuentro cada vez más atractivo y con el que me ahorro un montón de explicaciones.

martes, 8 de mayo de 2012

Prudencia posoperatoria


Acabo de vivir una experiencia única. Única en mi línea vital, claro. He pasado por lo que en la Comunidad de Madrid  se denomina “Cirugía Mayor Ambulatoria”, y que consiste en que te operen en un quirófano con anestesia general y que luego te vayas a tu casa a pasar el posoperatorio con un “adulto responsable”, una carpeta con instrucciones y una factura explicativa del coste de tu intervención.

No nos llamemos a engaño: me parece perfecto. Si con eso ahorramos gastos superfluos y no se expone al paciente a riesgos adicionales, como en casita, en ningún sitio. Y aquí estoy, levemente dolorida, un poco encogida y sometida a estrecha vigilancia en mi propio hogar, no plenamente operativa aún, pero recuperando la forma y el sentido del humor.

Confieso haber sentido una cierta aprensión por lo desconocido mientras hacía malabarismos en el borde de una silla de plástico, con un camisón bastante transparente de lunares que me dejaba el culo aire. Es cierto que esta situación parecía incomodarme sólo a mí.  Poco tiempo después estaba mirando el brazo articulado de una lámpara anclada al techo del quirófano mientras el anestesista me decía cosas amables y me hablaba de la respiración, la tranquilidad, el nirvana y yo pensaba que vaya imagen fea la de la lámpara para ser candidata a la última captada por mis retinas. Qué fútil es la vida humana, oye.

Y de repente, sin solución de continuidad, estaba semi-sentada en una cama con tres enfermeras al pie observándome inquisitivamente. De hecho una de ellas parecía estar echándome la bronca por mi feroz resistencia a salir del trance. ¿Trance? ¿Qué trance? Con un tremendo esfuerzo de voluntad por saber qué pasaba me di cuenta de que estaba colgadíiiiisima, y que me importaba un bledo lo que dijera esa señora. Me encontraba en el estado perfecto para un ser humano, la felicidad en estado puro. Déjenme aquí, váyanse ya de una vez y déjenme dormir, que me están molestando. Pero ¿se puede ser más pesado e inoportuno? Cállense, váyanse. Pero nones, cuanto más insistía yo, más pesadas se ponían ellas. Y como eran tres o más contra mí, al final me hicieron aterrizar no sin brindarme otro cóctel de “algo” en vena. Pero fui muy feliz.

La profesión médica, que se caracteriza por su impudicia, hizo gala de su falta total de respeto por el cuerpo ajeno, y tan pronto levantaban la sábana para mirarme los bajos, como retiraban el camisón para mirarme los altos. A mí me parecía graciosísimo tanta preocupación y tanta desvergüenza. Incluso tuve un amago de carcajada cuando les oí quejarse de mi extrema palidez con notoria preocupación:

-   Esta señora está muy pálida
-         - “Efhjtke zjou mwafi”
-          - A mí el color de esta mujer no me gusta nada
-          - “¡K mfoy sigh!”

No sin esfuerzo lograron entender que es que yo soy así, blanca casi transparente. De hecho, por eso me pinto los ojos con un par de kilos de rimmel, para poner una nota de color y evitar que todo el mundo se ponga muy pesado preguntándome: "¿Te encuentras bien? estás muy pálida". Hasta el ginecólogo vino con su traje y su gorro verdes a comprobar la calidad de mi color y la intensidad de mi resistencia.

-    Amanita, tiene usted la piel extraordinariamente blanca y fina, resulta ciertamente desconcertante. Pero ahora hágame el favor de hacer un esfuerzo y despertarse, que llevamos dos horas de reanimación y tiene que colaborar un poco.

Como soy una mujer fácil y muy obediente si se me saben dar las instrucciones del modo adecuado, me rendí a sus encantos y me apliqué con ahínco a la labor. Por fin, a la hora de comer tenía en mi poder la carpeta de la que os he hablado, con una lista de medidas a seguir:

-   Coma proteínas para acelerar el proceso curativo
-         -   Beba mucho líquido
-          -  Repose
-          -  Haga ejercicio moderado y evite coger peso y hacer esfuerzos físicos
-          -  Absténgase de sexo en un periodo de diez días

¿¿¿¡Cómo!?? Esto es terrible, Doctor por favor ¡defina sexo! ¿Incluye los sueños eróticos involuntarios, los tocamientos impuros, la visualización de escenas eróticas en la tele, los preliminares, el deseo, las ensoñaciones, el coito en sí mismo o alguna manera concreta de plantear el susodicho coito que no entre en lo de ejercicio moderado…? Mira que con la suerte que gasto, seguro que me surge la ocasión de practicar algunas de las actividades que acabo de enumerar en estos diez días, que lo dice mi horóscopo: que Mayo es un mes propicio al desparrame sexual y que estoy súper atractiva a causa de la conjunción Venus-Júpiter…

  - ¿Y beber? ¿Al menos puedo beber?
-          - Si se refiere a Alcohol, con moderación
-          - ¿Cerveza, algún Gin Tonic ocasional?
-          - Sin inconveniente siempre que sea usted prudente Amanita.

Ahí me ha dao. Siempre que me mencionan la prudencia la cosa es grave. Voy a tener que seleccionar muchísimo las compañías de las cuales me rodeo en estos diez días.


domingo, 6 de mayo de 2012

Contingencias del Porvenir


Soy una persona extraordinaria, como habréis podido apreciar a nada que os hayáis asomado a mi jardín. Cuento con una mente extraordinariamente rápida, organizada y dotada de altas capacidades tanto para la planificación como para la previsión.  Soy un oráculo profesionalmente muy bien valorado, y el manejo de la bola de cristal presenta pocos secretos para mí. En realidad, es fácil: preveo múltiples escenarios de futuro, de los cuales más del 75% son entre gris oscuro y negro, y busco una solución o una salida para cada uno de ellos.  Ya os dije que era fácil.

No obstante, la naturaleza es sabia, y para hacerme humana y tolerable para el resto de mi especie, mi perfección y precisión han sido pulidas con algún que otro defectillo estratégicamente situado. De ahí que jamás sepa dónde he dejado mis gafas, ni dónde están  mis llaves. Tengo además un par de neuronas con forma de ocho, de tal manera que cuando algún dato es registrado en ellas, entramos en un bucle infinito a resultas del cual los Pablos son llamados frecuentemente Pedros (unos más que otros), y las Maria Jesús y Maria José me resultan indistinguibles unas de otras. A veces protejo mi mente privilegiada con altos muros que me permiten altísimos niveles de concentración en la hiperactividad de mi mundo interior, mientras mi cuerpo mortal vaga por la Tierra, lo cual da lugar a situaciones un tanto extrañas cuando vuelvo a conectar con el mundo exterior y me pregunto porqué estoy entrando con el coche en el garaje de la oficina si es sábado y ese fin de semana he cogido el coche porque nos íbamos de viaje. O me encuentro en la estación final de una larguíííísima línea de Metro Madrid cuando debía haberme bajado 15 estaciones antes para hacer un trasbordo. Porque he quedado...  En fin, como decía, la naturaleza es sabia y estos pequeños detalles forman parte de mi natural encanto.

Un ejemplo claro de mis elevados niveles  de control y mi asombrosa capacidad de desarrollar múltiples escenarios de futuro se ha dado recientemente. Tras un periplo de doce meses de médico de cabecera a especialista del aparato reproductor, a especialista del aparato digestivo, de nuevo al médico de cabecera y de rebote otra vez al especialista en aparato reproductor, con alguna paradita intermedia en la sección análisis de sangre, por fin un señor canoso con título en medicina, no especialmente simpático, pero terriblemente práctico y profesional ha dictaminado que tengo en mi interior una cosa pequeña pero terriblemente molesta, doy fe, que se quita en un pis-pas con un procedimiento llamado histeroscopia quirúrgica, con anestesia general y un sólo día de ingreso hospitalario.

Para una cosa tan nimia tienes que firmar una colección de papeles que, ellos también, te presentan toda una serie de posibilidades que podrían acontecer en tu porvenir, del gris oscuro al negro profundo ¡Ja! A mí con esas ¿Qué sólo pueden pasarme esas cositas que pone en las dos caras de ese folio? No tienen ni idea, pero ni idea. Podría caerme en la bañera mientras me ducho antes de salir al hospital. Si voy en taxi, podrían agotarse mis posibilidades de supervivencia a bordo de vehículos conducidos por taxistas madrileños locos e inestables, que Vive Dios que tengo un repertorio grandisísimo de este tipo de experiencias y temo que el día llegará en que se agote mi suerte. Las puertas del ascensor del hospital podrían cerrarse sobre mí y partirme en dos, que las he visto y son enormes. E inestables...  Por no hablar de la maceta esa que a cualquiera de nosotros se  nos puede caer sobre la cabeza. En Madrid es más probable que sea un aparato de aire acondicionado, porque de mis observaciones del entorno he constatado que hay muchos más  aparatos de aire acondicionado que macetas.

Vista la situación y las posibles contingencias derivadas, y puesto que sorprendentemente la sanidad pública me ha citado para la exéresis en un plazo inferior a 20 días, no sabéis la prisa que me he tenido que dar para quedar con el Notario y hacer testamento, informar a mi hermana, y albacea, y tutora de mis hijos, y administradora de sus bienes , y guardiana de mi memoria, de dónde están mis escasos fondos, de los seguros de  vida que he suscrito a lo largo de mi vida (Juas, tengo DOS porque uno de ellos va asociado automáticamente a la Carrefour Pass ¿no es alucinante?), dejar una lista con instrucciones claras y estructuradas sobre la clase de putadas que no quiero que me hagan, ya sabéis, eso del testamento vital que está tan de moda, además de indicar que se debe donar de mi cuerpo todo lo donable (las tetas no se donan, y creedme que es una pena), y el resto para la Ciencia. Bueno, esto último no va a poder ser, porque mis hijos se oponen, fijáos… Me quieren localizable “post mortem”. Y "ante mortem" pero me despierta más ternura lo otro.

En este trajín de precauciones, mis pobres hijos adolescentes han contemplado dmi hiperactividad organizativa desde la barrera, no sin un leve toque de angustia vital.

-          Oye Mami…

-          ¿Mmmmsi?

-          ¿Te operan mañana, no?

-          Sí, pero no tenéis que preocuparos por nada, os dejo albóndigas en la nevera, hay salsa boloñesa en el congelador, y pechugas de pollo marinadas, masa de pizza, lentejas estofadas, caldos variados, Vademecum me llevará y me traerá y me sostendrá la manita, vuestra tía tiene la lista de bienes y las instrucciones…

-          Ya Mami, ya, pero no te olvides de dejarnos escrita la contraseña del portátil ¿eh?

viernes, 13 de abril de 2012

¿Porqué te vas?


Fase UNO de Abandono. The Present:   

 -  Chicos, mirad la página del Duomo’s o de Telepizza, que hoy pedimos pizzas para cenar
-          ¡¡¿Pizzas grasosas e industriales?!!
-          Sí, pizzas grasosas, industriales e hipercolesterolémicas
-          ¡¡¡¡GENIAL!!!!
-          Mamá ¿te pasa algo? Esto es muy raro ¿ya no quieres cuidar nuestra alimentación? ¿Vas a dejar de cocinar? ¿Nos quieres gorditos y obesitos?
-          Mamá ¿te has vuelto loca? ¿ya no nos quieres? ¿ya no vamos a tener disciplina? A mí me gusta la disciplina
-          Si ya, te gusta la disciplina para tener algo a lo que oponerte desde que te levantas hasta que te acuestas, pero no hijos, no, es que hoy viene Ingeniera a cenar y ya sabéis que su comida favorita es la comida basura, en la que se incluye pizza industrial, grasosa, con mucho-mucho colesterol
-          Pero si viene a cenar otras veces y siempre le enchufas comida sana y casera. Si hasta le camuflas la verdura en las croquetas.
-          O se la metes en los rulitos mejicanos que tanto le gustan y le haces la lasaña de berenjenas
-          Ya pero es que hoy viene a despedirse, que se va a Cabo Cañaveral a trabajar seis meses
-          ¡Pero si Cabo Cañaveral está en los USA y allí se puede poner hasta las orejas de comida basura!
-          Si, pero no tenéis ni idea de estrategia ni de manipulación de sentimientos: cuando esté hasta los mismísimos ovocitos de comida basura y le sepa ya asquerosa (cosa que yo por experiencia sé que pasará), recordará lo bien que le sabía la comida basura en su país, y que la última vez que la tomó fue con nosotros. Y se acordará de nosotros, y lo hará con cariño.
-          ¡Ah ya! Y para que nos recuerde con cariño desde la hora del desayuno ¿podemos pedir también donuts al Dunkin’s?




Fase DOS de Abandono. The Future:

-          Hola hermanita PEQUEña, esta es una control-call de esas que te hago con regularidad: suelta el informe semanal por favor.
-          Vale: yo bien, los niños bien, el cuñao bien, pero se va a la Patagonia a finales del mes que viene
-          ¿La Patagonia? Coño qué lejos. Y ¿Cuántos días se va?
-          Pueees, unos trescientos, día más, día menos
-         
-          ¿Amanita? ¿sigues ahí?
-          Sigo, me estoy recuperando de la impresión
-          Bueno, no queda más remedio, mejor allí que en la calle. Y si les va bien…
-          ¿¡Se vuelve antes!?
-          Nooooo, si les va bien nos vamos todos, unos cuatro años o así…
-         
-          ¿Amanita?
-          Calla, que estoy echando cuentas: eso son casi 1.500 días, 1.500 euros es lo que viene a costar un billete de Ida y Vuelta por persona, nosotros somos tres, son 12.000 kilómetros de distancia ¡Eso es dejarme sin familia!


Será el signo de los tiempos. Y desde luego, mejor están allí que en la calle. Y no, eso no es una lágrima, debe ser el rocío de mi jardín, porque una Amanita Phaloides que esté en su sano juicio jamás llora en público.

viernes, 30 de marzo de 2012

Haciéndome la pelota...


En La Empresa Que Nos Da de Comer existe un rito de esos que pueblan “cienes” y “cienes” de empresas, sean pequeñas, medianas o grandes, el Rito del Cumpleaños. La mayoría de la gente manda un e-mail al sujeto “TODA LA EMPRESA”, comunicando que cumple años, que ha dejado en las salas de los “vending” unas cositas para picar y añadiendo algún chascarrillo presuntamente gracioso. Unos lo logran otros no. Lo de que sea gracioso digo. Y tampoco todo el mundo se apunta al rito, pero unos cuantos sí.

Yo puedo llegar a ser bastante cáustica en mis comentarios, pero en este tema en concreto doy muestras de extraordinaria contención y presento mi “más mejor” cara de buena persona. Si el sujeto afectado pertenece a mi entorno más o menos cercano, o si no teniendo el privilegio de tratar más o menos en directo conmigo me cae bien, le contesto felicitándole la onomástica y deseándole un feliz día. Si no, me abstengo. No es que les fustigue con el látigo de mi indiferencia, es que aquí dentro todo el mundo sabe que soy una persona muy ocupada, y además, en temas de suma importancia. Salvar el mundo es una tarea muy absorbente.  

La variedad de las “cositas” es tan extensa como los ejemplos de tipos de género humano que pueblan mi empresa.

Tenemos a Kevin, que ese día escoge su camiseta de rayas más primorosa, con toda la gama del arco iris,  y planta en el vending de cada planta unos no menos primorosos cup cakes hechos por él mismo, con la misma gama de colores que su camiseta. Se le pone la calva colorada y me dedica una caída de pestañas sólo para mí cuando me acerco a su mesa a plantarle a mi vez dos sonoros besos y a decirle que yo no me los puedo comer, pero que sus cup-cakes alegran la vista a cualquiera.

Roberto ha hecho de lo suyo una tradición. Se va al Makro y compra dos cajas de sobaos para mayoristas, y dos cajas de bombones para mayoristas también. Lo que se dice todo “King Size”. Deja una caja de sobaos en cada planta y luego recorre cada una de ellas ofreciendo un bombón a cada compañero de trabajo. Sabe que yo no los puedo comer, pero siempre me deja uno sobre la mesa y me dice que a ver si el año siguiente sigue ahí o alguien me lo ha mangado en el interín.

Paco se presenta siempre con dos cajas de cartón llenas a rebosar de churros y porras. Siempre comenta en el transporte que es el último año que lo hace y que somos unos glotones porque jamás queda ninguna para la merienda. "¡Pero tío, que eso frío no hay quién se lo coma!"

Mari Puri trae turrones y fruta escarchada , que es del mes de diciembre. Gema trae siempre galletas surtidas Cuétara al por mayor. Macarena, que es andaluza y de diciembre también nos trae alfajores y roscos de vino. Patri suele traer tartas de manzana y crema.

Yo me decanto por los bizcochos, normales y de chocolate, que encargo en la panadería de mi barrio. Sí, yo también traigo algo el día de mi cumple, y distribuyo bizcochos claritos y oscuros en las dos salas de vending. Y me dejo besar mucho y agradezco todas las felicitaciones, y hasta hago que no he notado que Pepote me ha sobado un poquito al achucharme. Luego bajará a su puesto en Producción y lo contará ...

Porque hay una cosa que yo no olvido, y es que estas personas que traen un detalle al trabajo el día de su cumpleaños y escriben ese e-mail un tanto cursi, un poco tieso, no siempre tan gracioso, han venido cargando en el metro la mayoría, o en su coche los que menos, con un par de bolsas, bien temprano por la mañana, y se han dejado su pasta y su tiempo pensando en nosotros, a cambio de casi nada. Algún e-mail de felicitación, algunos besos, unos más sinceros que otros, bromas, algunas de mejor gusto que otras y hasta el año que viene, si seguimos por aquí.

Pero tengo gente que lo borda. Tengo gente en mi equipo que se acuerda de que la jefa es pre-diabética y no toma “cositas”, y que el día de su cumpleaños, además de saladitos, empanada y patatas fritas, a la jefa le traen esto:

 Señores, en primicia: esta era mi mesa esta misma mañana

No me digáis que no saben hacerme la pelota en condiciones. El año pasado me trajo piña, y manzanas ya sabe que no, porque eso no va para nada con mi estilo.

Y este es otro post de esos que desvelarían mi identidad secreta. Coño, si es que vivo al límite.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Amanita y la Hidra


Tras tres días viviendo en el Infierno, os voy a hacer una confidencia, a vosotros, que sé que sois súper discretos. 

Dentro de mí habita una Hidra de siete cabezas, y cuando sale, todo es Muerte y Destrucción, Ira y Fuego. Una  hecatombe de nivel local a su alrededor. Mis padres trataron de domarla, pero lo cierto es que soy yo quien la mantiene tranquila, que no dormida. Tengo ya una experiencia de años en esta ingente tarea. A veces, cuando se manifiestan mi genio desmedido y mi fuego interior, se la puede entrever, plantada orgullosa en su caverna. La frustración y los muchos sapos que me trago a lo largo de los días la hacen crecerse, y siento como se yergue sobre sus cuartos traseros.

Mi córtex cerebral, esa delgada capa circunvolucionada de mi materia gris que no sólo me hace humana, si no que me hace tener conciencia de mí misma ha decidido que no compensa dejar salir a la bestia. La relación causa-efecto no es equilibrada, y los estragos causados han superado con creces y sin excepción el daño original que se trataba de reparar. Y eso conlleva después una agonía y un tormento que no todos han tenido ocasión de experimentar, que consiste en una delicada y acertada combinación de remordimientos, conciencia del mal, arrepentimiento, conocimiento de uno mismo y de su propia ponzoña, y vergüenza. En todo caso, es algo bastante doloroso, que no se mitiga ni con el perdón de la víctima. Lo suficientemente dañino para el alma como para haber firmado un pacto interno e íntimo, algo así como un pacto de no agresión.



Pocos de los que la han conocido han vuelto por mis fueros, y los que han permanecido en ellos han dado muestras de su amor incondicional por mí. Se circunscriben a familia, y poca, y amigos cercanos. Muy cercanos. No olvidéis que son ellos los que me han elegido a mí, y no yo a ellos. Porque las heridas de la Hidra no inmunizan. Por las cicatrices de los zarpazos los conoceréis.

No obstante, su presencia en mi interior debe de darle a mi aura un color especial, un magnetismo singular a mi cuerpo y un aroma exquisito a mis feromonas. Si  no, no se explica. No se explica que haya tantos seres morfológicamente humanos, ya sean  aventureros, caballeros, cruzados o simples ignaros en busca del dragón, que se aplican con desmedido afán y sorprendente tesón en encontrar la caverna y despertar a la bestia. 

De su aliento viene mi veneno. Así que advertidos quedáis. Si he de encontrar a mi San Jorge, supongo que lo reconoceré por sus buenos actos y mi sacrificio será voluntario, pero mientras, manténgase los aventureros, caballeros, cruzados e ignaros en sus rediles que la hidra se quedará en el suyo. Les doy mi palabra.